La ULOMARE : 20 años de acción a favor del acceso a la electricidad para los habitantes de Bukavu

Miércoles 24 de junio de 2009 por Juristes-Solidarités

Fundada en 1986, la Unión de Inquilinos y de Usuarios de la Compañía de Agua Potable y de las Empresas de Electricidad (Union des locataires de maisons et d’abonnés à la régie d’eau et à la société d’électricité) tenía como misión luchar contra las injusticias y los tratamientos discriminatorios que sufrían las poblaciones respecto al acceso a los servicios básicos, en el este de lo que seguía siendo en esa época la República de Zaire. Muy rapidamente, la asociación contó con varios millares de miembros, repartidos por las ciudades de Bukavu, Goma, Kamituga y Uvita, y estableció estrategias para que sus miembros tuvieran acceso a los servicios esenciales como la electricidad.

En caso de superfacturación arbitraria de los consumos de agua o de electricidad, los abonados sistematizaron la colecta y la centralización de las facturas incriminadas. Una vez entregadas a la ULOMARE, las facturas eran devueltas a las sociedades emisoras sin pagar, sino acompañadas con la quejas de los habitantes. Esta técnica fue fructuosa. Generalmente, frente al volumen de los impagados y a la movilización de la población, las empresas incriminadas escogían revisar sus tarifas y negociar con el interlocutor elegido por la población: La ULOMARE. Ésta perfeccionó así poco a poco su papel de mediator oficial en los conflictos entre los usuarios más vulnerables y las empresas nacionales encargadas de proveer los servicios básicos.

La práctica del colgamiento fue otra forma de movilización promovida y apoyada por la ULOMARE. Organizados dentro de comités locales de electrificación, los habitantes fueron invitados a conectarse clandestinamente a la red eléctrica. Formados en las técnicas básicas en materia de electricidad y informados de los riesgos corridos, se apropriaron, en efecto ilegalmente pero con toda legitimidad, un derecho que les niegaba la Sociedad Nacional de Electricidad (SNEL). A partir de esta situación de hecho ilegal que representaban los colgados, la ULOMARE intentó obtener la regularización de esta conexión. Empezó una batalla a veces violenta entre los agentes de la SNEL y el sindicato que llevaba las reivindicaciones populares. Así, las acciones iniciadas por la ULOMARE sensibilizaron a la población sobre sus derechos y la invitaron a iniciar acciones reivindicativas y generadoras de derechos.

20 años después, la ULOMARE sigue existiendo. Sin embargo, por la escasez de medios a su disposición hoy, el apoyo que le ofrece a la población consiste antes de todo en una ayuda metodológica. Animadores voluntarios no paran de recorrer los varios barrios donde viven los colgados para informarles del método a seguir, de los riesgos corridos y de la importancia del trabajo de sensibilización necesitado para que la población se apropie plenamente esta práctica, reforzando de este modo su dimensión legítima.

En sus 20 años de existencia, la ULOMARE atravesó muchas dificultades. A causa de la fuerte movilización popular que contribuyó a suscitar, fue acusada por el partido-Estado del presidente Mobutu de trabajar en la creación de una formación de oposición política. Durante la división del país que ocurrió después de las guerras de 1996 y 1998, fue considerada de nuevo por los dirigentes rebeldes como una organización subversiva. Los nuevos poseedores de la autoridad en la región veían con muy malos ojos el hecho de que alentaba a los habitantes a no pagar facturas que constituían una fuente importante de enriquecimiento para el poder de turno. A pesar de estas dificultades, la ULOMARE consiguió muchas victorias. La más significante es sin duda la que todavía se puede constatar: en cualquier barrio, en cualquier pueblo, la práctica del colgamiento ha sido muy imitada. Los comités de electrificación constituyen ahora núcleos fuertes de solidaridad, que a veces pueden conducir la corriente hasta dos kilómetros más allá de la extremidad de la red oficial. Frente a tal organización y a las repercusiones positivas de la conexión a la red eléctrica en términos de actividades económicas, de higiene y de seguridad, los agentes de la SNEL son cada vez más recios a sancionar a los “culpables”.

Nuevos comités de electrificación nacen con frecuencia, y acuden a los miembros de la ULOMARE para que les ayuden a organizarse. Uno de los más recientes fue creado en Bukavu por un grupo de jóvenes preocupados por la inseguridad que se estaba incrementando en su barrio aislado de la ciudad. Propusieron a los habitantes dar dinero para instalar alumbrado público y conectar a la red oficial las casas más cercanas. Desde entonces, a pesar de los apagones que afectan con frecuencia a las instalaciones eléctricas – clandestinas y oficiales – los habitantes del barrio ya no tienen miedo de salir de casa por la noche.

Las técnicas de movilización utilizadas por la ULOMARE interesan también a otras iniciativas locales de desarrollo. Fue solicitada por la Unión para la Emancipación de la Mujer Indígena de Bukavu (UEFA – Union pour l’émancipation de la femme autochtone) para participar en la formación de un núcleo de mujeres indígenas parajuristas; asimismo, la organización Dignidad Pigmea (Dignité Pygmée) acude ahora a los animadores de la ULOMARE para formar promotores de derechos en las comunidades pigmeas.

Creación de dinámicas sociales y de solidaridad

Las prácticas populares y de derecho desarrolladas en el largo plazo son portadoras de dinámicas sociales. Los habitantes de los barrios pobres de Bukavu ya no tienen miedo de oponerse al pago de facturas extravagantes, a menudo prefijadas, de las empresas de Estado encargadas de la distribución de agua y de electricidad. Los comités de electrificación establecidos por la ULOMARE constituyen espacios de encuentro y de organización para las personas que contribuyen a crear solidaridades o a fortalecer las que ya existen. El derecho no se utiliza en una relación individual: es un pretexto para crear dinámicas colectivas y de solidaridad.

Crear una relación de poder a favor de los más vulnerables para construir un derecho más justo

El desarrollo de la práctica del colgamiento, ilegal pero legítima en vista de las condiciones de vida de las poblaciones y de la falta de acceso a los servicios esenciales, permitió a la ULOMARE cambiar la relación de poder con la SNEL a favor suya. Conduciendo muchas acciones colectivas reivindicativas, los habitantes participan en la creación de un derecho que es más a favor suyo.


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